El Passivhaus, del alemán “casa pasiva”, es un estándar de construcción basado principalmente en el aislamiento térmico de los edificios.

Esto se traduce en construcciones con una demanda muy baja de energía para calefacción y refrigeración.

 

¿Cómo se consigue?

 

  • En primer lugar, optimizando el aislamiento en la construcción en base al clima exterior.

Por ejemplo, no se utiliza el mismo grosor de los aislamientos de los cerramientos verticales, cubierta y solera en Huesca, que en Valencia.

 

 

  • Otro punto importante es la ausencia de puentes térmicos.

Un puente térmico es cualquier lugar de la construcción en el que cabe la posibilidad de que se rompa la superficie aislante; juntas, esquinas, ventanas… Por esto hay que prestarles especial atención, para evitar pérdidas o ganancias de temperaturas indeseadas.

 

Construcción sostenible

 

  • Puertas y ventanas.

Otro punto débil en la construcción de este tipo de edificios son las puertas y ventanas. Para el estándar Passivhaus se utilizan carpinterías de muy baja transmitancia térmica. En el caso del vidrio de las puertas o ventanas, debe emplearse uno de dos o tres capas, permitiendo el paso del calor en invierno y manteniéndolo en el exterior en verano.

 

 

  • Hermeticidad y sistema de ventilación controlada

Para conseguir la hermeticidad óptima hay que cuidar mucho los puntos críticos como puede ser cualquier tipo de agujero en la envolvente; la salida de los tubos de ventilación, cables, conexiones… Se debe procurar que esté todo perfectamente sellado.

La ventilación mecánica controlada dentro del estándar Passivhaus funciona como los pulmones en los humanos, aspirando el aire desde el exterior de la edificación, limpiándolo con los filtros y  entrando en el recuperador de calor. De este modo se garantiza una ventilación continua, una temperatura estable y un aire de calidad.